Lucecitas sonrientes desvaneciéndose en la noche y el olvido, guardándose mil secretos bajo sus ojos inocentes. Llévenme consigo por las nubes y la luna. Las luces húmedas de la ciudad nocturna, nos acompañan con tierna música, para bailar soñando, en la espera del futuro imaginario. Déjenme disfrutar de este segundo, de sus latidos en mi pecho y mi piel en la suya etérea. Sosténganme en su tibieza, y déjenme morir soñando.
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