Olvidé mi armadura.
Abandoné mis espadas y me dejé apresar.
Todo por mirarte.
Por la ambigüedad del fuego y la ternura.
Ahora,sin futuro en mis manos,
busco regazo en tu porvenir,
cuando tus manos me agarran tibias,
con fuerza,
con dulzura,
como acurrucándome en tu pecho,
donde el reloj no nos alcanza,
donde las palabras son un latido,
un solo latido…
Se acabaron los dragones y las quimeras.
Los sueños imposibles en exilio
volvieron como uno solo.
¿sientes mis latidos en cada pluma de tus alas?
El llanto ahogado en la coraza
y el miedo de ser libre,
se vuelven una sonrisa,
un beso,
un sueño.
El sacrificio de la esperanza,
la ofrenda a la divinidad de una caricia.
Su sangre roja se lleva las lágrimas.
Ahora miro mi lanza y mi espada,
miro el óxido carne,
donde dibujé el futuro
donde aprendí del amor medias.
Hoy sé lo que es el paraíso.
El Cielo está más allá de las nubes… |