Ahora baño tu cuerpo con la lujuria de mi mirada. Mis ojos rebozantes de deseo observan cada detalle, con calma, como un felino escondido en la hierba, esperando a dar un zarpazo inesperado. Mancillo tu piel infantil con el fuego de mi indecencia. Mi piel responde con vigor a la provocaciòn de tu nudismo impìo. Tu humedad fingida invade ahora los baldìos de lo que suponìa ser tu ofrecimiento. Ahora todo es confuso. Tu cuerpo, el mìo, la oscuridad de una pieza mal trecha, el sol adrmilado entre dos nubes de una primavera aùn gris, y las gotas de agua escurren por una ventana, imitando a sus reflejos de vapor y sudor empañados de este lado. Mi piel hierve. Tu piel no. Mi cuerpo se ha curado. Has logrado sanar las heridas sin cicatrices que dejò la soledad de un claustro frìo y vacìo. Y mientras tus uñas acarician mi pecho resollante, èstas rasgan mi espìritu doliente. Ya no te miro con lujuria. Ahora te baño con mi miserable mirada lastimera. Todo queda en silencio. Y el juego, las risas, la picardìa de tu sexo indiferente, todo se convierte en micondena al desprecio. Curaste mi cuerpo con maestrìa, pero dañaste mi alma con tu ponzoñosa puñalada.... |
This comment has been removed by a blog administrator.